Sandy es una isla inexistente supuestamente ubicada en el Océano
Pacífico Sur, en aguas territoriales francesas, entre Australia y Nueva Caledonia.
La isla aparecía en todos los
mapas desde hace muchos años hasta que finalmente, en el año 2012, se descubrió
que no existía.
En Google Earth figuraba como una
isla de considerables proporciones, con forma lenticular alargada con algo más
de 30 kilómetros de largo por cinco de ancho.
En 2012, una expedición científica
de la Universidad de Sídney, recorrió la zona y concluyó que la isla no existía.
BALSAS DE PIEDRA PÓMEZ
Una de las especulaciones a la
que se ha llegado después de comprobar que la isla no existe es que podría
haber sido una balsa gigante de piedra pómez. Estas balsas de piedra pómez se
forman cuando la lava volcánica se enfría muy rápidamente, atrapando gas en el
interior y creando rocas ligeras que pueden flotar. Se cree que los vientos y
las corrientes oceánicas superficiales en la zona se combinan para canalizar
las balsas de piedra pómez por la zona entre Fiji y Nueva Caledonia en su
camino a Australia.
LA ISLA EN MAPAS
La primera vez que existieron
registros de la Isla Sandy fue en 1876 cuando supuestamente fue descubierta por
la tripulación de un barco ballenero llamado Velocity, dirigido por J.W.
Robinson.
Más tarde, la isla fue
mencionada por primera vez al Ministerio de Marina Británico en 1908.
La Isla de Sandy aparece en un
mapa de 1908 que se encuentra en el museo de Auckland.
El Servicio Hidrográfico
Francés, asegura haber visto la isla en numerosas ocasiones, hasta 1979 que
dejaron de verla.
Futuras expediciones no
lograron encontrarla, por lo que fue borrada de los registros hidrográficos
oficiales.
A pesar de eso, algunos mapas
erróneos llegaron a las bases de datos digitales utilizadas por la Base Mundial
de Datos de la Costa desarrollada por el Ejército de los Estados Unidos.
El error de la Isla Sandy ocurrió
durante la conversión de mapas de papel a digital.
Situación de la isla de Ferdinandea en el Mediterráneo
Ferdinandea es una isla sumergida en el Mar Mediterráneo.
Se trata de una isla volcánica
que forma parte del volcán submarino Empédocles
y que se sitúa a 30 kilómetros de la isla italiana de Sicilia.
Actualmente, es un monte
submarino cuya cima está solo a unos 8 metros por debajo de la superficie del
mar.
La erupciones del volcán Empédocles lo elevaron por encima del
nivel del mar varias veces antes que la erosión lo sumergiera de nuevo.
UN POCO DE HISTORIA
Las referencias más antiguas
sobre erupciones en la zona de Ferdinandea
se remontan a la primera guerra púnica. Parece que el volcán salió a la
superficie de nuevo otras dos veces en el siglo XVII y siglo XIX.
La última aparición se remonta
a 1831, cuando las erupciones hicieron que se elevase hasta 65 metros sobre el
nivel del mar, creando una isla de 4 km².
Karl Hoffman, que estaba de visita en Sicilia, fue el primer ser
humano en desembarcar en la recién aparecida isla.
Sería Gran Bretaña, quien
controlaba a la isla de Malta, la primera nación en reivindicar la soberanía
colocando allí su bandera.
Fernando II de Borbón, rey de
las Dos Sicilias, envió varios navíos con el fin de reivindicarla y
denominándola "Isla Ferdinandea".
Francia también la quiso hacer
suya, poniendo en ella su bandera y denominándola "Isla Julia".
España también quiso tomar
parte de esa ambición aunque ni siquiera llegó a desembarcar.
Más tarde, después de cinco
meses desde su aparición, la isla volvió a descender bajo la superficie
eliminando todas las tensiones diplomáticas.
Después de la erupción de 1863
no se volvió a hablar de la isla durante más de un siglo.
En 1925, su cima descendió
hasta los 25 metros bajo el nivel del mar.
En 1980, un avión
estadounidense bombardeó el volcán al creer que se trataba de un submarino
libio.
Ferdinandea en un grabado inglés de 1831
FERDINANDEA EN EL SIGLO XXI
En 2002, un aumento de la
actividad sísmica en la zona de Ferdinandea
condujo a los volcanólogos a especular
sobre una eventual erupción y una reaparición de la isla. De hecho, la cima del
volcán en 1999 estaba a 8 metros bajo el nivel del mar y en 2002 a tan solo 5
metros.
Varios artículos de la prensa
británica e italiana vuelven a poner de actualidad las diferencias
diplomáticas.
Los buceadores italianos, de
la mano del entonces Primer Ministro italiano Silvio Berlusconi, colocaron una
bandera y una placa de piedra donde se lee: "L´isola Ferdinadea era e resta dei Siciliani".
Actualmente no se registra
ninguna actividad volcánica y la cima sigue a 6 metros bajo el nivel del mar.
Gráfico sobre la isla de Ferdinandea
CURIOSIDADES
Tan extraña como la isla sumergida
es la existencia de unos sellos, joyas de coleccionismo filatélico, que la
Italia unificada estampó a principios del siglo XX y que hoy son una rareza que
ha adquirido un valor importante entre los amantes del mundo de los sellos.
LITERATURA
La historia de las apariciones
de la isla Ferdinandea inspiró a muchos
escritores.
.- James Fenimore Coper,
escribió "El cráter", una novela publicada por primera vez en 1847.
.- Alejandro Dumas, escribió
"El Spéronate", novela publicada en 1842 en la que el escritor habla
de su extraordinaria aventura de amor con la cantante Caroline Ungher.
.- Julio Verne, escribió las
novelas "Las grandiosas aventuras del maestro Antifer", "El
Canciller" y "Los Hijos del Capitán Grant".
Krakatoa fue una isla, situada en el Océano Índico y perteneciente
a Indonesia.
Krakatoa, situada en el Estrecho de Sonda, entre las islas de Java
y Sumatra, era una isla con tres conos volcánicos.
En mayo de 1883 comenzó una
serie de erupciones que continuaron hasta el 27 de agosto de ese mismo año,
cuando una gran explosión destruyó parte de la isla.
Estrecho de la Sonda
Situación de la Isla de Krakatoa
KRAKATOA ANTES DE LA GRAN EXPLOSIÓN
Antes de la erupción de 1883, Krakatoa estaba constituida por nueve
kilómetros de largo y cinco de ancho.
La isla tenía tres cono
volcánicos: Rakata, de 823 metros, Danan, de 445 metros y Perboewatan, de 122 metros de altitud. Danan pudo haber sido, por sus características,
un volcán gemelo.
Krakatoa estaba sobre la zona de subducción eurasiática y la placa
indoaustraliana, donde los límites emprenden un cambio agudo de dirección.
Dibujo de la erupción de 1883
ERUPCIÓN Y EXPLOSIÓN
Las primeras erupciones
vaciaron parcialmente la cámara de magma, permitiendo la entrada de nuevo
material a temperaturas muy superiores. En el proceso se generaron gases que
incrementaron la presión en la cámara del magma de manera incontrolable, lo que
se sumó al efecto de la mezcla entre el magma reciente y el ascendente. La
combinación desató energías de un gran cataclismo.
La mayor de las explosiones
desató una energía de 200 megatones, es decir, 10.000 veces más poderosa que la
bomba atómica de Hiroshima.
Fue percibida en un 10% del
globo terráqueo, viajando hasta la isla de Madagascar y Australia (una
distancia entre ellas de 7.600 kilómetros).
Los tsunamis siguientes a la
explosión alcanzaron 40 metros de altura matando a un total de 36.417 personas.
No hubo supervivientes entre los 3.000 habitantes de la isla de Sebebi, a unos 13 kilómetros de Krakatoa. Los flujos piroclásticos
mataron alrededor de 1.000 personas en la costa de Sumatra, a unos 40
kilómetros de Krakatoa.
Las áreas de Banten de Java y el Kampong sobre Sumatra fueron devastadas. Se encontraron más tarde
grupos de esqueletos humanos sobre balsas de piedra pómez volcánica florando
sobre el Océano Índico, que llegaron hasta la costa oriental de África, incluso
un año después de la erupción.
La ceniza de la explosión
alcanzó los 80 kilómetros de altitud y viajó por la superficie del mar.
La historica erupcion del Volcan Krakatoa
TSUNAMIS
Incluso en lugares tan
distantes como Sudáfrica, los barcos se mecieron por los remanentes de los
tsunamis y se encontraron cuerpos de víctimas flotando en el océano durante
semanas después del acontecimiento.
El tsunami que acompañó la
mayor de las erupciones fue supuestamente provocado por flujos piro clásticos
gigantescos que entraron en el mar.
Cada una de las cuatro
explosiones estuvo acompañada de flujos piro clásticos masivos, resultado del
derrumbamiento gravitacional de la columna de erupción.
Como consecuencia, varios
kilómetros cúbicos de material volcánico entraron en el mar, desplazando igual
volumen de agua de mar.
La isla de Krakatoa antes y después de la erupción
ANAK KRAKATAU
En 1927 comenzaron nuevas
erupciones volcánicas en el fondo del mar, de las que surgió una nueva isla en
el mismo lugar, conocida por los lugareños como Anak Krakatau ("Hijo de Krakatoa").
Esta isla superó la superficie
del mar en 1928 y, en 1973, ya alcanzaba una altura de 190 metros. Sigue
creciendo a razón de unos cinco metros por año.
La isla está deshabitada.
Algunos geólogos aseguran que Anak Krakatua sufrirá una gigantesca
erupción en el futuro, quizás con la misma fuerza que el volcán anterior.
Anak Krakatoa
Cono volcánico de Anak Krakatoa enmedio de las tres islas
El Anak Krakatau ('Hijo del Krakatoa')
EFECTOS GLOBALES DE LA ERUPCIÓN DE KRAKATOA
La erupción oscureció el cielo
de todo el mundo durante años y produjo espectaculares puestas de sol en todo
el globo durante varios meses.
El 2004, un astrónomo propuso
que el cielo rojo ensangrentado mostrado en la pintura "El grito"
(1893) de Edvard Munch es también una
precisa representación del cielo sobre Noruega después de la erupción.
La erupción también produjo un
anillo de Bishop (halo difuso marrón o azulino) alrededor del Sol diariamente y
una luz púrpura volcánica en el crepúsculo.
La Concepción es una isla
submarina situada en el Océano Atlántico y ubicada al noroeste de Lanzarote (Islas Canarias), a
unos 75 kilómetros de la isla de Alegranza.
La Concepción fue la novena
isla del archipiélago canario durante milenios pero más tarde se la tragó el
mar.
Ejemplar de Scorpaena maderensis (cabracho o rascacio) en La Concepción
Esta elevación submarina parte
de una profundidad de 2.000 metros hasta los 150 metros de profundidad en su
cima. Su relieve, junto a las corrientes marinas, crean un fenómeno de
afloramiento en el que las aguas profundas cargadas de nutrientes ascienden.
Estos nutrientes elevan la
productividad de la zona, atrayendo a numerosas especies como cetáceos,
tortugas marinas, tiburones o aves marinas en busca de alimento.
Esta montaña submarina es la
mayor de toda la región de Canarias.
LA NOVENA ISLA CANARIA
La Concepción fue una isla
donde la naturaleza se tomó 18 millones de años para formarla. Sólo la isla de
Fuerteventura es más antigua en las Islas Canarias que La Concepción. Pero la
propia naturaleza sólo le concedió unos pocos periodos de vida como isla.
Mapa de la Isla de San Borondón, de D. Pedro Agustín del Castillo San Borondón es una isla irreal o fantasma que estaría situada en
el Océano Atlántico, formando parte del archipiélago canario y perteneciente a
España.
La isla se localizaría al
oeste del archipiélago, a 550 kilómetros de El Hierro y a 220 kilómetros de La
Palma. Otros dicen que la isla de San Borondón estaría situada directamente
entre las islas de La Palma, La Gomera y El Hierro.
San Borondón mediría 480 km de largo de norte a sur y 155 km de
ancho, formando hacia el medio de ésta una considerable concavidad y elevándose
por los lados en dos montañas muy eminentes.
Existen abundantes
representaciones cartográficas en las que, a través de los siglos, aparece la
isla de San Borondón. Hay relatos
desde siglos que narran la aparición de la isla, de la visión de muchos
testigos y de su posterior desaparición, mientras que otras personas atribuyen
la extraña aparición a alguna acumulación de nubes en el horizonte o a un fenómeno de espejismo.
La isla de San Borondón, convertida hoy en leyenda
popular en las Islas Canarias, sería una isla que, desde hace siglos, aparece y
desaparece o se esconde tras una espesa capa de niebla o nubes.
Mapa de las islas de San Borondón, La Palma y El Hierro UN POCO DE HISTORIA
Ya los autores de la Grecia
clásica hablaban de ella, llamándola Isla de San Brandán y así es como se plasmaba en las cartografías medievales.
En el Tratado de Alcaçovas suscrito entre España y
Portugal en 1479 para repartirse territorialmente el Atlántico, especificaba claramente
que la Isla de San Borondón
pertenecía al Archipiélago Canario.
La leyenda de San Borondón llegó a adquirir tal
fuerza en Canarias que durante los siglos XVI, XVII y XVIII se organizaron
expediciones de exploración para descubrirla.
En 1953, el periódico ABC
anunciaba en titulares el avistamiento de la misteriosa "Isla Sirena"
al noroeste de El Hierro.
En 1958, nuevamente el
periódico ABC se hace eco de la isla titulando: "La isla errante de San Borondón ha sido fotografiada por
primera vez".
Pese a que hoy en día parece
no haber dudas sobre su inexistencia, pues diferentes técnicas científicas
han demostrado que únicamente son siete las Islas Canarias, más la isla de La Graciosa, San Borondón continúa despertando interés en el mundo académico y
artístico.
Situación de la Isla de San Borondón en un mapa francés de 1707
Imagen de la isla fantasma de San Borondón
Imagen de la Isla de San Borondón captada por Manuel Rodríguez Quintero en 1957 AQUELLOS QUE VISITARON SAN BORONDÓN
Hay algunos que aseguraron
haber estado en San Borondón aunque
nunca hubo pruebas sobre ello.
El portugués Pedro Vello
relató que en cierta ocasión, en la ruta del Brasil, hallándose cerca de las
Islas Canarias, los vientos le obligaron a buscar refugio en San Borondón, donde desembarcó junto a
otros marineros de Setúbal y descubrió unas enormes huellas de hombre. Se
encontraban explorando la isla cuando se levantaron vientos huracanados. Pedro
Vello llamó a sus hombres, pero al no obtener respuesta y temiendo perder su
barco, volvió a él en la chalupa dejando allí para siempre a los dos marineros.
El canario Marcos Verde dijo
haberse topado con la isla fantasma al regreso de la ruta de la Berbería. Bajó
con su tripulación a tierra y la recorrió, sin encontrar rastro humano, antes
de volver a bordo cuando cayó la noche.
Isla de San Borondón por Pedro Agustín del Castillo y Vergara, de 1731
San Borondón sería una isla volcánica LA LEYENDA DE LA BALLENA
El nombre de San Borondón deriva del abad San Brandón, monje escocés que estuvo y
predicó en la isla de San Borondón.
Aquel santo monje, pensando
abandonar su monasterio, supo que en el océano había ciertas islas
extremadamente deliciosas y habitadas por infieles. Deseando disfrutar el
sosiego de este retiro y promover la conversión de aquellas gentes, tomó la
resolución de embarcarse hacia aquel lugar. Después de una larga travesía, llegó
el día de Pascua y, como esta festividad excitase vivamente en sus ánimos la
devoción y el deseo de celebrar los sagrados misterios, puesto en oración,
pedía a Dios la gracia de surgir en alguna tierra para tener aquella satisfacción;
el Señor oyó los votos de su siervo y dispuso que en medio del mar apareciese
repentinamente un isla, donde, sin pérdida de tiempo, desembarcó. Después de
haber erigido un altar celebró el santo sacrificio de la misa, volviendo a
tomar embarcación y hacerse a la vela. Cuál no sería su asombro cuando más tarde
supo que donde había desembarcado no era una verdadera isla, sino en realidad,
había sido una monstruosa ballena que desapareció al instante.
Isla de San Borondón pintada por Jorge Beda
San Brandón, celebrando misa encima de una ballena EDWARD HARVEY, DESCUBRIDOR DE SAN BORONDÓN
Edward Harvey fue uno de los
naturalistas más inquietos del siglo XIX, pero debido a sus particulares
circunstancias y los acontecimientos que rodearon su existencia, nunca fue
reconocido por la sociedad científica. Publicó su tratado "Flora
desconocida de la costa africana" en 1861. Sus trabajos sobre Madeira y
Canarias nunca vieron la luz y sus escritos sobre los territorios desconocidos
han permanecido en el anonimato.
En 1862 se supone que
emprendió un periplo que lo llevó hasta las Islas Canarias. Desde entonces, la
idea de ir en busca de la enigmática Isla del Poniente se convirtió en uno de
sus objetivos prioritarios.
Las crónicas cuentan que en
1865 contrató una tripulación y habiendo fletado un pequeño barco, partió del
puerto de Santa Cruz de Tenerife hacia lo desconocido. Una tormenta le hace
arribar a un territorio inexplorado que recorre tomando fotografías, realizando
bocetos y dibujando croquis que se llevaría luego a Londres a fin de elaborar
una memoria de lo que él mismo definió como "El gran descubrimiento".
Edward Harvey, descubridor de la Isla de San Borondón
Animales descubiertos por Edward Harvey en la Isla de San Borondón
El barco de Edward Harvey fondeando en la Isla de San Borondón en 1865 SAN BORONDÓN Y LA MÚSICA
Los Sabandeños son una
Agrupación de Música Popular Canarias, nacida en 1965 en las Islas Canarias.
Son los máximos exponentes de la música tradicional de las islas y el grupo
canario más reconocido a nivel internacional. Se hicieron especialmente
populares por sus actuaciones con Mª Dolores Pradera.
En 1980 editaron el disco
"San Borondón".
Mapa de las Islas Canarias con la isla de San Borondón a la izquierda
EL REINO DE SAN BORONDÓN
Existe en internet un lugar
llamado El Reino de San Borondón, donde la isla de San Borondón, junto con el resto de las islas de la Macaronesia,
formarían un Reinado.
Ellos piensan que no es tarea
fácil definir San Borondón, ya que
podría decirse que es una isla y un reino mágico. Se trata de adentrarse en el
territorio de los sueños, en la geografía de los visionarios, en el lugar de
los elegidos.