sábado, 21 de mayo de 2016

Macquarie

Mapa de Macquarie

Macquarie es una isla situada en el Océano Pacífico meridional y perteneciente a Australia.

La isla se ubica a medio camino entre Australia y la Antártida, pero políticamente forma parte del estado australiano de Tasmania.

Su altura máxima es de 410 metros de altitud.

La isla es parte emergente de la dorsal submarina de Macquarie, que se elevó en esta de zona de contacto entre la placa tectónica indoaustraliana y la del Pacífico. La conservación geológica del sitio es de suma importancia, ya que es el único lugar del planeta donde hay formaciones rocosas procedentes del manto de la Tierra, situado a seis kilómetros de profundidad bajo el lecho del océano.

Macquarie fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997. Su área protegida abarca 12.785 hectáreas.



Situación de la isla de Macquarie en el Océano Pacífico



Datos estadísticos:

Superficie - 127,8 Km²
Población - No hay población permanente





UN POCO DE HISTORIA

Macquarie fue descubierta accidentalmente por el australiano Frederick Hasselborough en 1810.
Entre 1911 y 1914 la isla se convirtió en una base para la expedición antártica Australasian.
En 1933 las autoridades declararon la isla un Santuario de Vida Silvestre de Tasmania.
En 1972 se convierte en una reserva estatal de conformidad con la Ley de Vida Silvestre de Tasmania.
En 2004, un terremoto de magnitud 8,1 es la escala de Richter sacudió Macquarie, pero causó pocos daños.
En 2008 un nuevo terremoto, esta vez de 7,1 grados, volvió a sacudir a la isla.






BASE ISLA MACQUARIE

La isla alberga una estación de investigación llamada Base Isla Macquarie. La estación fue abierta en 1911 por Douglas Mawson.
Desde 1948 la base se usa para fines científicos.
La investigación científica se centra en la biología, ciencias de la tierra, meteorología y el impacto humano en el medio ambiente. Las aves que se reproducen en la isla son claves para una serie de proyectos de investigación.



Base Isla Macquarie

Base Isla Macquarie

Base Isla Macquarie

Pingüinos en la Base Isla Macquarie

FLORA Y FAUNA

Las plantas de la isla rara vez crecen más de 1 metro, aunque la hierba "Poa foliosa" puede crecer hasta 2 metros en las áreas protegidas.
Hay más de 45 especies de plantas vasculares y más de 90 especies de musgos, así como muchos líquenes.

Los pingüinos reales y cormoranes Macquarie son especies endémicas, mientras que los pingüinos Rey, pingüinos de penacho amarillo del sur y pingüinos Gentoo, también acuden en gran número a reproducirse en la isla.
Se estima que la población de pingüinos reales es de más de 850.000 parejas, una de las mayores concentraciones de aves del mundo.
Existen más de 80.000 individuos de elefantes marinos del sur, así como focas subantárticas, lobos marinos antárticos y lobos marinos de Nueva Zelanda.
La isla ha sido identificada por la BirdLife International como un área importante para las aves, ya que en ella viven alrededor de 3,5 millones de aves marinas reproductoras de 13 especies.




Elefantes marinos

Elefante marino



Pingüino Rey

Pingüino Real



Vegetación de Macquarie


ESPECIES INVASORAS

En 1878, fueron introducidos en la isla conejos por los cazadores de focas.
A finales de 1960, la población de conejos se había vuelto tan numerosa y tan destructiva de la vegetación, que las autoridades australianas introdujeron el virus de la mixomatosis, una enfermedad que afecta a estos animales, con vistas a controlar sus poblaciones.
En 1980 la población de conejos se había reducido considerablemente y la vegetación se recuperó.
Pero, los gatos que habían sido introducidos para alimentarse de los conejos se tornaron depredadores con las aves nativas.
Ante el temor de que las aves corrieran riesgo de extinción, las autoridades regresaron a la isla en 1985 con vistas a erradicar a los gatos.
En el año 2000 los gatos fueron exterminados.
Sin los felinos depredadores, la población de conejos aumentó de nuevo y en tan solo seis años, ha causado enormes daños, dejando en algunos lugares el suelo remozado y desnudo.





ISLA MACQUARIE SEGÚN JUDITH SCHALANSKY

Este pedazo de tierra escarpado donde nunca deja de llover nunca fue parte de la corteza terrestre, sino que emergió directamente de las profundidades marinas. La isla Macquarie no es más que un trozo desgajado del suelo submarino, expulsado por azar sobre la superficie, como una columna vertebral que se arquea sobre la espalda del océano. Aquí mismo, a medio camino de la Antártida, donde las aguas templadas del norte convergen con las frías corrientes del sur, el mar siempre está agitado y es una zona muy  peligrosa para los navegantes.
En enero de 1840 la tripulación del Peacock logró llegar a la isla sin perder su barco con enormes esfuerzos. Una vez en tierra firme los marinos exploraron el agreste paisaje, recogieron ejemplares de la escasa vegetación y el teniente Charles Wilkes llegó a la siguiente conclusión: La isla Macquarie no ofrece ningún interés para los viajeros.
Tan solo el cadete Henry Eld se siente abrumado por el lado salvaje de la isla, cuando se  adentra en solitario por una zona escarpada y escala el monte más alto de la isla, el Hurd Point. En cada bahía, en cada playa, restos de distintos naufragios se desmoronan, cubiertos de moho y salitre, semiocultos bajo la poca vegetación, son esqueletos de barcos en medio del mar de los más de mil pingüinos que viven en la isla. Aunque Eld ha escuchado bastantes cantos de pájaros en otras islas deshabitadas, no estaba preparado para la inmensa cantidad de gorjeos y trinos que resuenan por Macquarie. Todas las laderas de las escarpadas colinas se encuentran literalmente cubiertas por estos animalillos, que ensordecen al cadete con sus estridencias; nunca antes había oído tanta diversidad de graznidos, ni esos terribles chillidos y parloteos que parecen lenguas desconocidas; nunca había podido imaginar que cuerpos tan pequeños pudieran cantar tanto y tan alto. Las aves lo persiguen por todos los lados e intentan atraparlo, rasgan su ropa e intentan picotear su piel, tanto que tiene que encogerse y apartarlos con golpes violentos. Con sus pecheras pálidas, sus cabecillas oscuras y sus picos afilados acorralan y acechan al intruso; los pájaros se acercan cada vez más, fieros e inquebrantables, con pasos solemnes y serios, parecen casi como un severo rector de mirada torva y uñas afiladas, atacan a Henry Eld por todos los flancos y este desaparece totalmente, cubierto por un manto claroscuro de plumas.





Sellos de Macquarie




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